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Control arqueológico y paleontológico de movimientos de tierra.

El control de movimientos de tierra consiste en el seguimiento de las remociones de terreno realizadas de forma mecánica o manual, con objeto de comprobar la existencia de restos arqueológicos o paleontológicos y permitir su documentación y la recogida de bienes inmuebles.

El objetivo fundamental es la identificación de yacimientos y elementos del registro arqueológico o paleontológico no visibles en superficie, y por lo tanto no detectados en actuaciones previas al inicio de los movimientos de tierra, como la prospección. Se trata de prestar especial atención a las obras de desbroce y limpieza superficial del terreno. En este tipo de intervención todos los movimientos de tierra son supervisados por arqueólogos y paleontólogos con experiencia.

El seguimiento de los movimientos de tierra se realiza de forma continuada, en jornadas laborales normales, ajustándose al plan de obra y controlando la aparición de sedimentos susceptibles de albergar yacimientos arqueológicos.

La supervisión se limita al ámbito de actuación del proyecto constructivo.

Las funciones del equipo participante son las siguientes:

  • Control del movimiento de tierras de cada frente.
  • Documentación fotográfica de todos los cortes estratigráficos resultantes de la remoción de tierras.
  • Localización de niveles geológicos originarios, adecuando el sector para su futura documentación y registro.
  • Realización de planos.
  • Notificación al jefe de obra y a la Dirección General de Patrimonio cualquier hallazgo de naturaleza arqueológica o paleontológica.

Esta intervención se realiza en paralelo a la obra.

Además, en algunos casos es necesaria la recogida de muestras de tierra procedente de niveles con un considerable potencial para albergar restos de microfauna. En estos casos el sedimento recogido en el campo se somete al método de lavado-tamizado, que consiste en una serie de procesos físico-químicos para la disgregación y obtención de los microfósiles.

Tras ello, el triado del material se realiza mediante una lupa binocular o trinocular y con la ayuda de un pincel muy fino para la selección y extracción de los restos fósiles.

El proceso subsiguiente una vez se ha completado la recuperación de los fósiles, forma parte de la investigación propiamente dicha de los restos.